Ninguna embarazada se plantea que su bebé pueda morir tan pronto, que su embarazo no vaya a acabar con un final feliz.

A partir de ahí, todo lo que creías dado por hecho en tu mundo interno se rompe en mil pedazos y ya nada encaja como antes.

Ante esta cruda realidad he creado Madres Libélula, la comunidad de mujeres a la que nadie desearía pertenecer, pero que te ofrece cada día un bálsamo de claridad para aprender a vivir con la ausencia de tu bebé.

No importa si fue un aborto (espontáneo o inducido), una pérdida gestacional temprana o si el fallecimiento sucedió en el parto o la etapa neonatal. Hay verdades que solo conoce una madre en duelo:

Un hijo nunca se va del todo.

Viven en los espacios vacíos, en los «hubiera», en la cuna que nunca llegó ocupar, en los atardeceres de otoño, las celebraciones o la Navidad. 

Son parte del pasado que fue y del futuro que ya no será.

El dolor por la pérdida de tu bebé no desaparece con el tiempo; solo se transforma a través de lo que haces con él. Así que no te preocupes por el tiempo que pasa ni por el primer año del duelo.

A través de mis cartas podrás ver que si estás dispuesta a mirar ahí donde más duele y comprometida a invertir tiempo y esfuerzo en tu proceso, el dolor y la culpa se irán para dar espacio a un amor transformador

La pérdida de un hijo en la etapa perinatal es un tema tabú.

Está silenciado en nuestra sociedad porque da mucho miedo.

Esto implica a menudo tener que afrontar además de tu dolor, la falta de apoyo y comprensión de tu entorno a través del silencio o comentarios inapropiados.

Por eso, si has pasado por esto, posiblemente creas que solo te ha pasado a ti y estés viviendo este proceso de extrema dureza en silencio y soledad. 

¿Te imaginas cómo sería tu vida si no tuvieras que vivirlo así? 

Soy Leticia, trabajadora social clínica, madre de tres niños desde hace 12 años.  

Llevo 6 años acompañando a familias valientes a través tanto de terapia individual como de grupos de duelo.

He aprendido a través de cada uno de esos bebés, de esas mujeres y de esos hombres cómo es un duelo en realidad.

Y he podido comprobar como solo dándole espacio al dolor y a todo el trabajo interno que el duelo requiere es donde reside el poder de recuperar la alegría y la plenitud de tu vida.

Desde hace unos años comparto el camino para madres en duelo que como tú viven esta experiencia y a menudo se sienten solas e incomprendidas.

Elige vivir este camino integrando el amor de tu bebé en tu vida.  

Elige vivir una vida plena, honrando su memoria.