Ninguna embarazada se imagina que su embarazo no vaya a acabar con un final feliz.

Ninguna mujer se queda embarazada pensando que ¨las cosas pueden salir mal¨.

Tanto si fue un aborto (espontáneo o inducido), una pérdida temprana o durante el primer añito de vida de tu bebé, la realidad es un golpe que no esperas y para el que nadie te prepara.

Por eso he creado Madres Libélula: una comunidad privada, anónima y llena de verdades que nadie cuenta, a la que te puedes unir gratis ahora.

En ella te envío un mail al día para que sueltes la culpa, aprendas a poner límites a los que no te entienden y descubras cómo integrar la ausencia de tu bebé en tu día a día.

Pero, sobre todo, para que dejes de vivir en alerta y encuentres el permiso para volver a sentir plenitud, ya sea criando a tus hijos vivos o buscando ese embarazo arcoíris sin sentir que traicionas su memoria.

La pérdida de un hijo durante esta etapa es un tema tabú.

Nadie habla de ello porque da mucho miedo.

Y cuando te toca vivirlo crees que solo te ha pasado a ti y acabas viviendo este proceso de extrema dureza en silencio y soledad. 

Esto también supone tener que afrontar además de tu dolor, la falta de apoyo y comprensión de tu entorno a través del silencio o esas comentarios tan inapropiados que sé que te ha tocado escuchar…

Pero no, el dolor por la pérdida de tu bebé no desaparece con el tiempo como te hacen creer; solo se transforma a través de lo que haces con él.

Por lo que no te preocupes por el tiempo que pasa pensando que ¨nunca lo superarás¨ (no hay nada que superar, ´pero eso te lo cuento en mis mails), ni por el famoso primer año del duelo en el que parece que tienes que pasar página, volver a ser la de antes o hacer como si no hubiera existido.

Porque un hijo no se olvida.

Tu bebé es parte de tu pasado y también de ese futuro que imaginaste y que ahora ya no será.

En mis cartas también te hablo de lo que viene después. De ese enorme deseo a ser madre que convive con un miedo atroz, de la montaña rusa que es buscar un embarazo arcoíris sin sentir que traicionas al bebé que se fue, y de cómo convivir con la incertidumbre o la infertilidad cuando la vida te ha cambiado los planes.

A través de mis cartas podrás ver que si estás dispuesta a mirar ahí donde más duele y comprometida a invertir tiempo y esfuerzo en tu proceso, el dolor y la culpa se irán poquito a poco para dar espacio a un amor transformador

Soy Leticia, trabajadora social clínica, madre de tres niños desde hace 12 años.  

Llevo 7 años acompañando a familias valientes a través tanto de terapia individual como de grupos de duelo.

He aprendido a través de cada uno de esos bebés, de esas mujeres y de esos hombres cómo es un duelo en realidad.

Y he podido comprobar como solo dándole espacio al dolor y a todo el trabajo interno que el duelo necesita recuperarás la alegría y la plenitud de tu vida.

Y desde hace unos años comparto el camino con madres en duelo que como tú viven esta experiencia y a menudo se sienten solas e incomprendidas.

Elige vivir este camino integrando el amor de tu bebé en tu vida.  

Elige vivir una vida plena, honrando su memoria.